El sector asegurador tuvo un buen 2025, con un aumento del 9% en la contratación de primas netas, impulsado por una mayor cultura del seguro, pero también por las facilidades de contratación que ofrecen las compañías.
El sector asegurador salvadoreño cerró 2025 con un desempeño positivo, impulsado por una mayor confianza de los ciudadanos y un crecimiento en la contratación de seguros para proteger su vida y bienes.
Según la presidenta de la Asociación Salvadoreña de Empresas de Seguros (ASES), Ana Yansi Montano, en 2025 las empresas de seguros alcanzaron los $1,011 millones en primas netas, lo que representa un crecimiento del 9% interanual.
Este avance no solo es positivo por sí mismo, sino que supera el promedio de crecimiento del 6% registrado en los cuatro años anteriores, marcando una clara ruta de recuperación y dinamismo, como destacó la agencia Moody ’s Local en su más reciente informe sobre el sector.
Además, según Montano, durante el año las aseguradoras cubrieron indemnizaciones por un monto de $452.4 millones, lo que representa un aumento del 7.4% respecto al año anterior.
“Estas indemnizaciones reflejan el impacto real del seguro en la vida de las personas y en la actividad económica, ya que permiten a familias y empresas recuperarse de accidentes, enfermedades o daños a su patrimonio”, señaló Montano.
Aunque actualmente, la penetración del seguro en la economía salvadoreña se sitúa alrededor del 2.6% del PIB, con una prima per cápita cercana a los $146, el mercado logró una mayor expansión, que busca seguir ampliando su alcance en los próximos años.
“En perspectiva, 2025 fue un año en el que la industria aseguradora demostró su capacidad de generar certeza y confianza, aportando valor a la sociedad al proteger vidas, patrimonios y actividades productivas frente a los eventos inesperados”, dijo.
Su crecimiento responde, según Montano, a una combinación de factores económicos y sectoriales, que han impulsado de manera positiva el desempeño de los distintos ramos del mercado.
Entre los segmentos con mayor dinamismo, destacó, en primer lugar, el ramo de accidentes y gastos médicos, el cual registró un incremento del 11.8% en primas netas. “Este comportamiento refleja una tendencia cada vez más clara en términos de la valoración de la salud como un activo prioritario para las familias y las empresas”, señaló.
En segundo lugar, estuvo el ramo de incendio y líneas aliadas que creció 11%, impulsado en gran medida por el dinamismo del sector construcción. “La expansión de proyectos habitacionales, comerciales e industriales genera naturalmente una mayor demanda de coberturas para proteger inversiones en infraestructura y activos productivos”, explicó la presidenta de ASES.
En tanto, las primas en el sector de seguros de automotores registraron un crecimiento de 8.9%, asociado al aumento en la adquisición de vehículos, así como a una mayor conciencia sobre la importancia de proteger uno de los activos más relevantes para la movilidad y la productividad de las personas y las empresas.
Nuevas vías de venta
Por su parte, Águeda Salguero de Galdámez, directora ejecutiva de Be Safe Asesores, expresó que, en 2025, además de tener un crecimiento moderado de las primas netas, también se observó una transformación importante en los canales de comercialización.
“Los canales no tradicionales como televentas, redes sociales y plataformas digitales han comenzado a tener mayor participación en la colocación de pólizas, ampliando el acceso a productos aseguradores para nuevos segmentos del mercado”, afirmó.
Según De Galdámez, en términos de estructura del mercado, aproximadamente el 74% de las primas corresponde a seguros de no vida y el 26% a seguros de vida, lo que refleja una mayor concentración en coberturas patrimoniales y de riesgos generales. Esto demuestra que los niveles de cobertura en la población todavía muestran espacio para crecimiento.
“Se estima que aproximadamente el 13.3% de la población adulta cuenta con un seguro de vida y cerca del 7.7% tiene un seguro de salud, lo que evidencia que aún existe un amplio potencial para fortalecer la cultura de prevención y protección financiera en el país”, señaló.
Y es en ese contexto que De Galdámez afirma que el mercado ha comenzado a evolucionar hacia productos más flexibles y personalizados, incorporando beneficios adicionales, asistencias y servicios digitales que buscan responder a las nuevas necesidades de los consumidores y mejorar la propuesta de valor del seguro.
Según De Galdámez, el seguro de automotores sigue siendo, además, el producto más comercializado en el mercado salvadoreño, impulsado por el crecimiento del parque vehicular y por una mayor conciencia sobre la exposición a pérdidas derivadas de accidentes.
Pero en el mercado también están surgiendo nuevas opciones de seguros, como los seguros modulares, que permiten combinar coberturas tradicionales con beneficios adicionales como asistencias, servicios médicos complementarios o telemedicina.
Adicionalmente, han ganado relevancia productos asociados a riesgos digitales, como seguros de ciberseguridad para empresas que operan en entornos digitales.
No obstante, el mercado se enfrenta a factores externos que en muchos casos inciden en el costo de las pólizas.
Según De Galdámez, en el caso de gastos médicos, los incrementos responden a la inflación médica, el aumento en los costos hospitalarios y una mayor frecuencia de utilización de servicios de salud, lo cual ha impactado directamente la siniestralidad del ramo. Para los seguros de automotores, los ajustes están relacionados con el incremento en los costos de repuestos, las afectaciones en las cadenas globales de suministro y una mayor frecuencia de siniestros.
“En este contexto, las aseguradoras han tenido que realizar ajustes técnicos en tarifas para mantener el equilibrio entre sostenibilidad del producto y competitividad en el mercado”, señaló.
Buenas expectativas
Para este año, las expectativas del sector siguen siendo positivas. Según Ana Yansi Montano, el comportamiento de la industria aseguradora para 2026 estará influenciado por la evolución de las principales variables macroeconómicas del país y el entorno económico mundial.
Además, el crecimiento dependerá de las oportunidades vinculadas a la digitalización del sector que podrían facilitar el acceso a productos y servicios. “Es fundamental el desarrollo de microseguros que impulse la cobertura hacia segmentos de la población que actualmente no cuentan con mecanismos de protección financiera”, afirmó.
Por su parte, Águeda Salguero de Galdámez dijo que para 2026 se espera que el mercado continúe mostrando un crecimiento sostenido, impulsado por la digitalización de procesos, la expansión de canales de distribución y el desarrollo de productos más flexibles.
“El mercado salvadoreño todavía presenta un amplio margen de crecimiento, considerando los niveles de penetración actuales del seguro en la economía. También se prevé un mayor desarrollo de productos híbridos, que combinan protección con beneficios adicionales o servicios complementarios, así como una mayor adopción de tecnología para optimizar procesos de suscripción, atención al cliente y gestión de siniestros”, señaló.
Fuente: El Economista
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