La industria aseguradora en México enfrenta una creciente presión para fortalecer sus capacidades de análisis y respuesta ante eventos de violencia como bloqueos, robos y quema de negocios, que han impactado la operación de empresas y cadenas de suministro. De acuerdo con la firma global SAS, estos episodios obligan al sector a evolucionar hacia modelos más dinámicos basados en anticipación y prevención mediante tecnología avanzada.
Según datos de la Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inseguridad afecta a 1.3 millones de negocios en el país. Las pérdidas estimadas son de 124 mil 300 millones de pesos, equivalentes al 0.51% del Producto Interno Bruto (PIB). En febrero de 2026, incidentes registrados en al menos 20 estados —incluyendo bloqueos carreteros, robo de transporte y daños a comercios— evidenciaron la vulnerabilidad de sectores clave.
Información de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) indica que el robo de autos alcanzó un incremento del 405% en el corredor de Occidente durante ese periodo, con 631 casos en 48 horas. Las pérdidas para el sector asegurador ascendieron a aproximadamente 254 millones de pesos, con 881 vehículos y 104 comercios afectados.
La problemática también ha generado fricciones técnicas en la interpretación de pólizas, particularmente en la distinción entre terrorismo, vandalismo y alborotos populares. Esto complica la liquidación de siniestros derivados de eventos de violencia masiva.
En este contexto, especialistas destacan el papel de la inteligencia artificial y la telemática. Luis Barrientos, experto en riesgo para SAS Latinoamérica, afirmó en información para NotiPress: «la inteligencia artificial permite analizar grandes volúmenes de datos en tiempo real para identificar patrones que antes pasaban desapercibidos».
Así, el uso de modelos predictivos permite integrar datos históricos, información geoespacial y reportes en tiempo real para identificar zonas con mayor probabilidad de incidentes. De forma paralela, la telemática facilita el monitoreo continuo de vehículos y flotillas mediante variables como ubicación y comportamiento de conducción.
Paul Gutiérrez, Customer Advisory para el sector asegurador en SAS LATAM, señaló: «Más que reaccionar a un siniestro, el objetivo es evitarlo o mitigarlo. Hoy es posible advertir a los conductores antes de que entren en una zona de riesgo».
El uso de estas tecnologías también está optimizando la gestión de reclamaciones, al permitir procesar información de múltiples fuentes para evaluar daños con mayor rapidez, reducir tiempos de respuesta y detectar posibles fraudes. Especialistas de SAS advierten que estos eventos se suman a otros factores que redefinen el panorama de riesgos, como fenómenos climáticos extremos, incremento en costos médicos, cambios demográficos y mayor complejidad geopolítica.
Barrientos añadió: «Hoy el riesgo no es estático; puede escalar rápidamente y afectar múltiples regiones al mismo tiempo. Eso exige capacidades analíticas mucho más avanzadas».
Aunque no se prevén cambios en las coberturas relacionadas con actos delictivos, el sector avanza hacia una transformación en la gestión del riesgo. Gutiérrez concluyó: «El reto no es incorporar estos eventos en las pólizas, sino entenderlos mejor para medir y administrar su impacto».
Fuente: Mi Punto de Vista
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