El país enfrenta más enfermedades crónicas mientras fallan metas de prevención y seguimiento.
La salud mental, el cáncer y las enfermedades metabólicas están transformando el perfil de salud de los colombianos. Así lo advierte la novena edición del boletín Salud en Cifras de Acemi, que documentó un crecimiento acelerado de enfermedades crónicas entre 2015 y 2024, con un incremento particularmente pronunciado en los trastornos mentales y del comportamiento, cuya prevalencia aumentó 166,8% en apenas una década.
El informe, elaborado con base en registros de prestación de servicios de salud, nacimientos, defunciones, vacunación y datos de enfermedades de alto costo, plantea un panorama que mezcla avances y tensiones. Aunque el país recuperó parte de la atención médica interrumpida tras la pandemia, la presión sobre el sistema se intensifica por enfermedades de larga duración y por una población que envejece.
El hallazgo que más llama la atención está relacionado con la salud mental. Acemi encontró que los trastornos mentales y del comportamiento fueron el grupo diagnóstico de mayor crecimiento entre 2015 y 2024.
El aumento, señala el documento, refleja cambios epidemiológicos profundos que ya comienzan a sentirse en las consultas médicas y en la demanda de servicios especializados.
La entidad documentó que estos diagnósticos crecieron 166,8% durante el periodo analizado, una expansión que atribuye a una combinación entre mayor incidencia, mejores capacidades de identificación y un acceso más amplio a atención especializada.
Aunque el documento reconoce que la prevalencia diagnosticada todavía es relativamente baja frente al tamaño potencial del problema, el comportamiento de los datos evidencia una transformación silenciosa en la carga de enfermedad del país. La salud mental aparece con fuerza en etapas cada vez más tempranas del curso de vida.
Durante la infancia y la adolescencia, el estudio identificó la irrupción de condiciones relacionadas con el bienestar emocional y psicológico. Los trastornos emocionales, del comportamiento y del desarrollo empiezan a figurar entre las principales causas de atención, en medio de un escenario donde tradicionalmente predominaban enfermedades infecciosas y respiratorias.
La fotografía de la salud infantil sigue mostrando un peso importante de infecciones respiratorias agudas, enfermedades intestinales, dermatitis y afecciones virales. Sin embargo, el boletín advierte que los retos en salud mental comienzan a instalarse de manera más visible entre niños y adolescentes, agregando una nueva capa de presión sobre el sistema.
En la adultez, mientras tanto, las enfermedades crónicas ganan terreno. Los diagnósticos relacionados con el tracto digestivo superior, las enfermedades hipertensivas y los trastornos endocrinos y metabólicos aparecen como protagonistas de la atención médica, impulsados también por un aumento sostenido de la obesidad.
Según el documento, “se confirma el aumento acelerado de la prevalencia de enfermedades crónicas”. El fenómeno se expresa con claridad en el crecimiento de enfermedades oncológicas, endocrinas, metabólicas y del sistema nervioso, que aumentaron entre 60% y 80% durante los últimos diez años observados.
Una presión creciente sobre el sistema
Después de salud mental, el segundo grupo diagnóstico de mayor crecimiento corresponde a las enfermedades tumorales. El boletín de Acemi registró un incremento de 78,5% en la prevalencia de pacientes oncológicos, un comportamiento que, según el análisis, obliga a fortalecer capacidades de detección y manejo continuo.
Entre los tipos de cáncer con mayor crecimiento anual aparecen el cáncer de tiroides y otras glándulas, los tumores de comportamiento incierto, el melanoma y otros cánceres de piel, así como el cáncer de mama. Todos crecieron a ritmos cercanos o superiores al 10% promedio anual.
La transformación también se siente en enfermedades endocrinas, nutricionales y metabólicas. Este grupo aumentó 72% entre 2015 y 2024, impulsado principalmente por trastornos de la glándula tiroides y deficiencias nutricionales, que figuran entre las condiciones de crecimiento más acelerado del periodo.
La diabetes mellitus es otro de los diagnósticos que se consolidan dentro de la carga de enfermedad del país. El informe muestra que pasó de una tasa ajustada de 11,6 casos por cada 1.000 habitantes en 2015 a 21,2 en 2024, con un crecimiento promedio anual de 6,9%.
El comportamiento de estas enfermedades coincide con cambios demográficos y epidemiológicos más amplios. A medida que la población envejece, también aumentan las patologías cardiovasculares, metabólicas y renales, especialmente entre personas mayores de 60 años, donde las complicaciones asociadas se vuelven más frecuentes.
Las enfermedades hipertensivas siguen ocupando un lugar central en la atención médica. La hipertensión arterial pasó de una tasa ajustada de 47,2 por cada 1.000 habitantes en 2015 a 67,3 en 2024, consolidándose como una de las principales causas de morbilidad atendida.
El documento también llama la atención sobre la creciente relevancia de la salud visual. En 2024, la tasa alcanzó 34,7 casos por cada 1.000 habitantes, impulsada por errores de refracción como astigmatismo, miopía, hipermetropía y presbicia, diagnósticos cada vez más frecuentes en la población.
A ello se suma el peso persistente de la salud oral, que el estudio identifica como la principal causa de morbilidad atendida en Colombia. Buena parte de las consultas médicas del sistema continúan relacionadas con afecciones de cavidad bucal, glándulas salivales y estructuras maxilares.
Pese al crecimiento de enfermedades crónicas, el informe reconoce que el país ha comenzado a recuperar parte de la atención suspendida tras la emergencia sanitaria. “Luego de la pandemia el país se encuentra en una senda de recuperación en la atención de personas con estas condiciones”, sostiene el boletín.
Sin embargo, la recuperación aún enfrenta retos importantes. Acemi advierte que en varias enfermedades de alto impacto, como diabetes, VIH, artritis reumatoide y cáncer, los resultados en oportunidad de atención, adherencia terapéutica y manejo integral todavía permanecen lejos de las metas propuestas.
Las dificultades también aparecen en prevención. El informe señala que las coberturas de vacunación infantil continúan por debajo de los niveles considerados útiles por el país y muestran poco o ningún avance en cinco años, mientras la vacunación contra el VPH evidencia rezagos importantes.
En paralelo, el comportamiento de la mortalidad refleja una realidad compleja. Aunque después de la pandemia se desaceleró el ritmo de crecimiento de las muertes —de 3% a 2,1% anual—, el país sigue enfrentando un aumento sostenido en el número total de fallecimientos.
Las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y las afecciones respiratorias crónicas siguen concentrando las principales causas de muerte. Pero las muertes violentas mantienen una alta incidencia entre adolescentes, jóvenes y adultos, especialmente hombres entre 10 y 59 años.
Fuente: Portafolio
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