Fuente: Revista Cobertura
La recaudación del seguro cibernético crece un 152,1 % en el Norte y el Nordeste durante el primer semestre de 2026, mientras que las indemnizaciones en el país aumentan un 348,2 %
El aumento de los ataques digitales y la mayor sofisticación de los fraudes están llevando a las empresas a prestar más atención a los riesgos cibernéticos. Esta tendencia ya se refleja en las cifras del mercado de seguros. Los datos de la Confederación Nacional de Aseguradoras (CNseg), correspondientes al primer semestre de 2026, muestran que la recaudación de los seguros cibernéticos alcanzó los 4,1 millones de reales en los 13 estados del Norte y el Nordeste (excepto Bahía, Sergipe y Tocantins), lo que supone un crecimiento del 152,1 % con respecto al mismo periodo de 2025. En Brasil, el segmento movió 179,1 millones de reales, lo que representa un aumento del 63,1 %.
El crecimiento de la demanda se produce en un contexto de mayor exposición de empresas y consumidores a ataques, fugas de datos y fraudes digitales. En el mismo periodo, las indemnizaciones pagadas por el mercado brasileño de seguros cibernéticos alcanzaron los 77 millones de reales, lo que supone un aumento del 348,2 % con respecto al primer semestre del año anterior. Los datos indican no solo un aumento de las contrataciones, sino también un mayor uso de las coberturas ante la ocurrencia de incidentes cibernéticos.
Para Leandro Vasco, director del Sindicato de Aseguradoras del Norte y del Nordeste (Sindsegnne), la evolución del mercado va de la mano de un cambio en la percepción que tienen las empresas sobre el riesgo digital. «El riesgo cibernético ha dejado de ser una preocupación exclusiva del ámbito tecnológico y pasa a formar parte de la gestión empresarial. Un incidente puede comprometer los sistemas, interrumpir las operaciones, exponer datos y generar costes jurídicos y financieros. El seguro entra precisamente como una capa adicional de protección para estos momentos», afirma.
La preocupación también se hace patente en el sistema financiero. El Banco Central alertó, en el acta de la 66.ª reunión del Comité de Estabilidad Financiera (Comef), publicada en septiembre de 2026, sobre la creciente sofisticación de los mecanismos utilizados en los fraudes financieros asociados a incidentes cibernéticos. Según la evaluación del organismo, los episodios analizados implicaron mecanismos tecnológicos y operaciones complejas para el movimiento y la ocultación de fondos ilícitos.
Entre los consumidores, la magnitud del problema también es significativa. Una encuesta de Cetic.br publicada en agosto de 2026 señala que el 32 % de los usuarios de Internet mayores de 16 años en Brasil, lo que equivale a 45 millones de personas, declararon haber sufrido un intento de estafa mediante el uso de sus datos personales. Otro 20 % afirmó haber sido víctima de este tipo de delito. Las aplicaciones de mensajería y las llamadas telefónicas figuran entre los principales canales utilizados en los intentos de estafa.
En el ámbito empresarial, un estudio de Check Point Research citado en datos de mercado señala que las organizaciones brasileñas registraron, en junio de 2026, una media de 4.001 ciberataques por semana por organización, un 44 % más que en el mismo mes de 2025. Esta cifra pone de relieve la magnitud del riesgo al que se enfrentan las empresas en sus operaciones digitales.
En este contexto, el seguro cibernético puede ofrecer una combinación de protección financiera y asistencia especializada. En función de las condiciones contratadas, las pólizas pueden cubrir los costes relacionados con la recuperación de sistemas y bases de datos, la interrupción de las actividades, la respuesta a incidentes, el asesoramiento técnico y de comunicación, así como la responsabilidad civil en situaciones que impliquen fugas o vulneraciones de datos.
«Una de las características importantes de este tipo de seguro es que no se limita al pago de una indemnización.
En una crisis cibernética, la empresa debe actuar con rapidez para identificar el origen del problema, contener los daños, recuperar sus sistemas, evaluar los posibles impactos sobre terceros y, cuando sea necesario, organizar una respuesta jurídica y de comunicación», explica Leandro Vasco.
Sin embargo, la contratación no se produce de forma automática. Antes de definir la cobertura y la prima, las aseguradoras evalúan el nivel de exposición de la empresa a los riesgos digitales. Entre los aspectos que se tienen en cuenta se encuentran la estructura de seguridad de la información, el volumen y la naturaleza de los datos almacenados, los controles de acceso, el historial de incidentes, las políticas de copias de seguridad, la actualización de los sistemas, el cumplimiento de la Ley General de Protección de Datos (LGPD) y la formación impartida a los empleados.
«Cuanto mayor sea la madurez de la empresa en la gestión de los riesgos cibernéticos, más información tendrá la aseguradora para evaluar la exposición y establecer las condiciones de la póliza. Por eso, invertir en prevención no es solo una medida de seguridad, sino que también puede contribuir a una contratación más adecuada del seguro», destaca el director de Sindsegnne.
Entre las medidas que ayudan a reducir la exposición se encuentran el control de accesos, la actualización frecuente de sistemas y software, la supervisión de las redes, el uso de mecanismos de autenticación más seguros y el mantenimiento de rutinas de copia de seguridad y recuperación de datos. La formación de los empleados también se considera fundamental, sobre todo ante estafas que se valen de la ingeniería social, enlaces maliciosos, credenciales comprometidas y contraseñas vulnerables.
Esta preocupación cobra aún más importancia ante las responsabilidades previstas por la LGPD. La legislación establece que la Autoridad Nacional de Protección de Datos (ANPD) puede imponer, entre otras sanciones, una multa de hasta el 2 % de la facturación de la empresa, grupo o conglomerado en Brasil, con un límite de 50 millones de reales por infracción, además de otras medidas administrativas.
«El seguro no exime a la empresa de su responsabilidad en materia de protección de datos ni sustituye a las inversiones en seguridad de la información y gobernanza. Funciona como una protección complementaria, que puede ayudar a la empresa a hacer frente a las consecuencias financieras y operativas cuando se produce un incidente», destaca Vasco.
Para el ejecutivo, el aumento de la recaudación y de las indemnizaciones demuestra que el seguro cibernético empieza a ocupar un lugar más relevante en la gestión empresarial. «La delincuencia digital ha evolucionado y ahora explota cada vez más las conexiones entre la tecnología, los datos y las operaciones financieras. Las empresas deben adaptarse a esta transformación.
Contar con una estructura de prevención, respuesta y transferencia de riesgos puede marcar la diferencia a la hora de preservar la continuidad del negocio ante un incidente», concluye.
Fuente: Revista Cobertura
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