La cobertura que ofrece el Programa de Subvenciones a las Primas del Seguro Rural (PSR) sufrió una fuerte reducción en 2025. El programa benefició a 42 026 productores y protegió aproximadamente 3,2 millones de hectáreas, según los datos oficiales del Gobierno federal.
En 2024, se había prestado asistencia a 86 443 productores, con 7,3 millones de hectáreas aseguradas. Esto supone una caída del 51,4 % en el número de beneficiarios y del 56,2 % en la superficie cubierta en tan solo un año.
El indicador utilizado por el Gobierno muestra que el PSR alcanzó el 3,3 % de la superficie cultivada en 2025. El objetivo fijado para ese periodo era del 11,79 %. El año anterior, el programa había alcanzado el 7,72 % de la superficie, aún por debajo del objetivo, pero más del doble del resultado observado en 2025.
Los datos se refieren específicamente a las pólizas respaldadas por el programa federal de subvenciones. Por lo tanto, no representan la totalidad del mercado privado de seguros rurales contratados sin la participación del Estado.
Además de la reducción de la superficie, el valor protegido disminuyó de forma aún más acusada. El capital asegurado por el programa cayó de 51 600 millones de reales en 2024 a 17 800 millones de reales en 2025.
La caída fue de aproximadamente el 65,5 %, lo que significa que casi dos tercios del valor protegido dejaron de estar cubiertos por las pólizas subvencionadas en la comparación anual.
Las cifras figuran en el informe de seguimiento del Plan Plurianual y en las bases de datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería. El MAPA también ofrece información sobre pólizas, cultivos, municipios y productores beneficiarios a través del Sistema de Subvención Económica a la Prima del Seguro Rural.
El presupuesto aprobado inicialmente para el PSR en 2025 fue de aproximadamente 1.060 millones de reales. Parte de esa cantidad, unos 67 millones de reales, se destinó a compromisos relacionados con pólizas del año anterior.
El seguimiento oficial también registra un recorte presupuestario cercano a los 428 millones de reales. Al final, la ejecución destinada a la subvención se situó en 565,4 millones de reales, lo que supone una caída del 47,3 % respecto a los 1.072 mil millones de reales invertidos en 2024.
El informe señala un déficit estimado de 935 millones de reales frente a la demanda presentada al programa. Como consecuencia, los productores que no fueron seleccionados tuvieron que contratar pólizas sin ayuda federal, reducir la cobertura o prescindir de este instrumento.
El seguro no impide que se produzcan sequías, lluvias excesivas, granizo, heladas u otras adversidades. Su función económica consiste en transferir parte de la pérdida financiera a la aseguradora, reduciendo así el impacto en la tesorería del productor y su capacidad para pagar los créditos.
Cuando la cobertura disminuye, una mayor parte del riesgo recae sobre las explotaciones. En años de mala cosecha, el efecto puede afectar también a cooperativas, proveedores de insumos, entidades financieras y municipios que dependen de los ingresos agrícolas.
La escasa adhesión también limita la formación de una amplia base de asegurados. Cuanto menor sea la escala del sistema, más difícil puede resultar distribuir los riesgos entre diferentes cultivos y regiones.
El objetivo oficial prevé que el PSR alcance el 13,6 % de la superficie cultivada en 2026 y el 15,35 % en 2027. Para superar el 3,3 % registrado en 2025 y alcanzar el objetivo de este año, la proporción protegida tendría que multiplicarse por más de cuatro.
El cumplimiento del objetivo dependerá de la disponibilidad presupuestaria, de la previsibilidad en la liberación de los recursos y de la capacidad de las aseguradoras y los productores para reanudar la contratación de pólizas.
También será necesario ampliar la diversidad regional y productiva de la cobertura. La concentración de las pólizas en determinados cultivos o estados puede dejar expuestas cadenas productivas relevantes, incluso cuando las cifras nacionales muestran cierta recuperación.
El resultado de 2025 pone de manifiesto que el seguro rural sigue ocupando un espacio limitado en la política de gestión de riesgos del sector agrícola. En un escenario de elevada producción y fenómenos climáticos más frecuentes, la diferencia entre la superficie cultivada y la superficie efectivamente protegida se ha convertido en un indicador económico tan importante como el volumen de la propia cosecha.
Fuente: Agrolink
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