Franklin Glass, presidente de CADOAR, advierte sobre la importancia de ampliar la cobertura frente a fenómenos naturales y llama a fortalecer el aseguramiento de viviendas y condominios.
Los efectos de un desastre natural pueden multiplicarse en cuestión de horas y generar una concentración extraordinaria de reclamaciones para el sector asegurador, afectando viviendas, vehículos, comercios y personas, advirtió Franklin Glass, presidente de la Cámara de Aseguradores y Reaseguradores de la República Dominicana (CADOAR).
Durante una entrevista en Diario de Salud y Club de la Salud TV, Glass explicó que un evento catastrófico puede provocar que numerosos riesgos ocurran simultáneamente y cambiar completamente el escenario.
“Podemos pasar 10 años sin una gran catástrofe, pero en un solo año podemos retroceder 20 años para atrás económicamente”, señaló.
Un huracán, terremoto o inundación de gran magnitud puede provocar, prácticamente al mismo tiempo, daños en edificaciones, vehículos, negocios y viviendas, además de generar otras reclamaciones relacionadas con la salud y las pérdidas humanas.
El presidente de CADOAR puso como referencia el impacto que tuvo el huracán Georges en República Dominicana en septiembre de 1998, señalando que aquel evento representó aproximadamente el 16 % del Producto Interno Bruto (PIB) de ese momento.
A su juicio, el crecimiento que han experimentado ciudades como Santo Domingo y Santiago hace necesario mirar nuevamente el nivel de preparación del país.
Ciudades más densas, mayores riesgos
Glass llamó la atención sobre la transformación urbana de República Dominicana.
Mientras décadas atrás muchas familias vivían en viviendas individuales, actualmente existe una mayor concentración de personas en edificios y condominios. Esto significa que un mismo evento puede afectar simultáneamente a numerosas familias que comparten una misma estructura.
“Imagina un ciclón de esa naturaleza con el Santo Domingo de hoy, con el Santiago de hoy”, planteó.
Por ello, consideró importante fortalecer el aseguramiento de los condominios.
El seguro de los condominios: un desafío pendiente
Glass señaló que, aunque los edificios más nuevos incorporan con mayor frecuencia seguros como parte de sus estructuras, todavía existen condominios construidos hace 30, 40 o 50 años que no fueron concebidos bajo las mismas condiciones y que pueden carecer de este tipo de protección.
La situación adquiere mayor relevancia porque en una propiedad compartida el riesgo no corresponde únicamente a una familia.
“Si yo vivo en un edificio y somos 50 familias en el mismo edificio, el riesgo es compartido”, explicó.
En ese sentido, consideró necesario continuar trabajando con los sectores inmobiliario y construcción para impulsar una mayor cultura de aseguramiento en las propiedades compartidas.
El papel del reaseguro ante grandes catástrofes
Glass también explicó que las aseguradoras cuentan con mecanismos de reaseguro, mediante los cuales transfieren parte de los riesgos que asumen a grandes compañías especializadas a nivel internacional.
Este mecanismo adquiere especial importancia frente a eventos catastróficos, debido al volumen de pérdidas que podría generar un solo fenómeno natural.
Otro de los puntos importantes abordados durante la entrevista fue el seguro asociado a las propiedades adquiridas mediante financiamiento.
Glass explicó que cuando una persona compra una vivienda mediante un préstamo hipotecario, la institución financiera suele exigir un seguro que proteja el monto adeudado.
El problema puede surgir cuando el propietario entiende que por tener un seguro sobre su vivienda todo su patrimonio está protegido, cuando en realidad la cobertura puede estar vinculada principalmente al monto que todavía debe a la institución financiera.
Un ejemplo sencillo
Si una persona adquiere una propiedad valorada en 10 millones pesos y todavía debe 5 millones de pesos al banco, puede existir una cobertura destinada a proteger esos 5 millones de pesos de deuda.
Pero si ocurre un incendio, terremoto u otro evento cubierto y la propiedad resulta destruida, la indemnización destinada a saldar la deuda podría dejar al propietario sin la propiedad y sin la parte de patrimonio que ya había pagado, si esta no estaba adecuadamente asegurada.
Glass recomendó revisar este aspecto y procurar que la póliza contemple el valor adecuado de la propiedad, además de establecer correctamente qué parte de la cobertura está destinada a la institución financiera.
También explicó que, a medida que el propietario va reduciendo su deuda, es importante revisar y actualizar la estructura del seguro.
Un llamado a revisar qué estamos asegurando
Más allá de la necesidad de contar con una póliza, el caso de las propiedades financiadas pone sobre la mesa la importancia de revisar qué cubre realmente el seguro, por qué monto y qué parte de esa cobertura está destinada a la institución financiera.
Ante la exposición del país a fenómenos como huracanes, inundaciones y terremotos, la pregunta es sencilla: ¿Estamos realmente protegidos antes de que ocurra una catástrofe?
Fuente: Diario de Salud
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