Si bien, el tema de los seguros de gastos médicos mayores ha sido presentado por varios legisladores, es el coordinador de Morena quien ha tomado la batuta en las tres iniciativas que tienen prioridad, entre ellas la del sector asegurador y es ahí donde los focos rojos se encienden.
El próximo periodo legislativo volverá a poner al sector financiero en los reflectores del Congreso y es que el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados Ricardo Monreal ya adelantó que la regulación de los seguros de gastos médicos mayores estará entre las tres principales iniciativas que se buscarán impulsar. Y aunque es evidente que el sector necesita cambios, también sería deseable que esta discusión se haga con menos protagonismo político y mucho más diálogo técnico.
Si bien, el tema de los seguros de gastos médicos mayores ha sido presentado por varios legisladores, es el coordinador de Morena quien ha tomado la batuta en las tres iniciativas que tienen prioridad, entre ellas la del sector asegurador y es ahí donde los focos rojos se encienden.
Y es que no sería la primera vez que Monreal coloca un tema financiero en el centro de la agenda legislativa. Al inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, en 2018, su propuesta para eliminar o reducir las comisiones bancarias provocó una reacción inmediata en los mercados. Las acciones de los bancos registraron fuertes caídas y se generó incertidumbre entre inversionistas y participantes del sistema financiero. Aquella experiencia debería servir como referencia para no repetir la historia.
No se trata de decir que el sector financiero y en especial el tema de seguros de gastos médicos mayores no requiere regulación, por supuesto que la necesita y, en algunos casos, incluso es urgente. Pero una cosa es corregir abusos y proteger a los usuarios y otra muy distinta es lanzar iniciativas sin medir previamente sus efectos sobre la competencia, la inversión y la estabilidad del mercado.
Son más de 14 millones de mexicanos los que cuentan actualmente con este mecanismo de protección y, en 2024, el ramo registró 158 mil millones de pesos en primas y pagó 117 mil millones de pesos en siniestros, con una siniestralidad de 74 por ciento. La industria atiende cerca de tres millones de siniestros anuales en la operación de accidentes y enfermedades.
El problema existe. Las primas aumentan y para muchos adultos mayores mantener una póliza se vuelve prácticamente imposible, y ahí está el centro del debate.
La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), que preside Pedro Pacheco, ha planteado que el fenómeno es estructural y su directora general, Norma Alicia Rosas, especialista en el tema, ha insistido en que el crecimiento de los costos de la atención médica privada está presionando a todo el sistema.
Especialistas de firmas como WTW y Aon estiman que los costos médicos privados crecen entre 14 por ciento y 16 por ciento anual, muy por encima de la inflación general. Si los hospitales, medicamentos, tratamientos y servicios médicos aumentan a ese ritmo, sería ingenuo pensar que basta con ordenar a las aseguradoras que reduzcan sus precios.
El riesgo de una mala regulación es que termine generando el efecto contrario al buscado y es que si se establecen límites artificiales a las primas o se imponen coberturas sin considerar el riesgo técnico, podrían reducirse las opciones disponibles, aumentar los deducibles, endurecer las condiciones de contratación o incluso desaparecer algunos productos y eso si bien afecta a todos, dañará más a los adultos mayores.
La propia AMIS ha puesto sobre la mesa propuestas que merecen ser discutidas: productos específicos para este segmento, reconocimiento de antigüedad, reglas claras de renovación, esquemas de ahorro y mayor transparencia para los consumidores. También plantea revisar el problema desde toda la cadena, incluyendo los costos hospitalarios, los precios de insumos y la eficiencia en la atención médica.
Que la iniciativa se construya de la mano de la Secretaría de Hacienda, la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, la Condusef y, por supuesto, la industria aseguradora y de hospitales privados. En el periodo ordinario pasado ya se reunieron y se escucharon las posturas de todos, porque sí es necesario regular, pero hacerlo con datos, con técnica y sin protagonismos.
Sin embargo, si la regulación termina castigando la competencia, encareciendo los productos o reduciendo la oferta, el gran perdedor será el asegurado.
Fuente: El Financiero
Proveemos información Técnica y Financiera del Mercado Asegurador