El reciente informe de ANIF, “Gasto de bolsillo en salud: otra cara de la crisis que atraviesa el sistema”, revela que, pese a los avances del Sistema General de Seguridad Social en Salud —que hoy alcanza una cobertura del 98,6%—, los hogares colombianos están asumiendo una proporción creciente de los costos en salud. Estos gastos directos, que incluyen medicamentos, copagos y cuotas moderadoras, llegaron en 2024 a $14,5 billones, equivalentes al 16,8% del gasto corriente en salud, una señal de debilitamiento en la capacidad de protección del sistema.
En las últimas tres décadas, el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) de Colombia logró una cobertura casi universal. Para 2024, alcanzó el 98,6% de la población, frente al 25% de 19931. Este avance se tradujo en mejoras en la esperanza de vida y en la reducción de la mortalidad infantil; sin embargo, las personas deben dedicar una parte de sus ingresos a pagos directos de bienes o servicios del sector salud, como medicamentos, copagos, cuotas moderadoras, entre otros, estos son los denominados gastos de bolsillo en salud (GBS).
De acuerdo con las cifras reportadas en por el Ministerio de Salud y Protección Social. El informe destaca que el GBS viene aumentando sostenidamente, alcanzó en 2024 los $14,5 billones, equivalente al 16,8% del gasto corriente en salud. Si bien este dato se ubica por debajo del umbral del 20% definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como riesgoso para la sostenibilidad financiera de los hogares (ANIF, 2025), también evidencia un deterioro progresivo en la capacidad de protección del sistema. Un tema relevante es que el impacto no es homogéneo, toda vez que, entre 2021 y 2024, el GBS creció un 63% en el quintil 1, el más pobre, en el que el 84,8% de las personas pertenece al régimen subsidiado. Los quintiles medios, por su parte, registraron incrementos acumulados entre el 19% y el 23%, lo cual refleja la tensión de hogares que dependen del sistema público, pero que buscan soluciones privadas cuando este falla
Crecimiento real acumulado del gasto de bolsillo en salud por quintil de ingreso
El aumento sostenido del gasto de bolsillo en Colombia abre un espacio prospectivo para los seguros de salud privados. Al respecto, se destacan tres elementos:
1. Quintiles medios como mercado emergente. Estos hogares muestran los mayores crecimientos en gastos para consultas, medicamentos y vacunas; la industria debe fortalecerse para que este segmento pueda adquirir seguros complementarios con ofertas accesibles.
2. Segmentación del riesgo. Los quintiles altos han mantenido estable su gasto, por su acceso tradicional a seguros privados y pago directo; esto sugiere que, al ampliar el portafolio hacia segmentos intermedios, el sector asegurador puede diversificar su base de clientes.
3. Innovación en coberturas. De acuerdo con el informe de ANIF, el mayor crecimiento en GB se concentra en medicamentos y vacunas, por lo que el mercado tiene el desafío de ofrecer estas coberturas, así como telemedicina y diagnósticos rápidos, elementos que respondan a las necesidades inmediatas de la población
Retos para el sector asegurador
La oportunidad también exige precaución. La expe-riencia internacional indica que los seguros privados no deben profundizar la inequidad en el acceso a la salud. Las investigaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Orga-nización Panamericana de la Salud (OPS) invitan a un diseño articulado de la política pública nacional y local en materia de regulación adecuada. En Colombia, el reto es doble: ofrecer seguros complementarios que reduzcan el gasto de bolsillo sin duplicar coberturas ya financiadas por el sistema, y articularse con las autoridades regulatorias para garantizar transparencia, portabilidad y simplicidad en los productos.
Si bien el incremento del gasto de bolsillo en salud es una señal de alerta sobre la sostenibilidad financiera del Sistema General de Seguridad Social en Salud y el bienestar de los hogares, el sector asegurador cuenta con una ventana de oportunidad en beneficio del desarrollo económico y social del país. Los seguros privados pueden ser parte de la solución, con un diseño inclusivo y articulado con la política pública.
De cara al futuro, Colombia necesita avanzar hacia un modelo de aseguramiento mixto, en el que lo público y lo privado se complementen; así, no solo se alivia la carga financiera de los hogares, sino que se fortalece la resiliencia de todo el sector salud.
Fuente: Revista Fasecolda
Enlace: https://revista.fasecolda.com/index.php/revfasecolda/issue/view/57/fasecolda_199
Proveemos información Técnica y Financiera del Mercado Asegurador