En la búsqueda constante por proteger el patrimonio familiar frente a las crisis de salud, una de las decisiones más estratégicas, pero menos comprendidas, es la estructura de contratación de los seguros de gastos médicos mayores.
En entrevista para Mi Bolsillo, Marco González, CEO de Seguros Franchini, explica que la práctica común de agrupar a toda la familia bajo una misma póliza puede convertirse en un lastre financiero, especialmente cuando hay adultos mayores y jóvenes conviviendo en el mismo contrato.
Según el experto, la clave de un blindaje efectivo reside en la separación táctica de las pólizas de padres e hijos.
El problema del deducible compartido o igualitario
El argumento central del experto se basa en la gestión del riesgo y el costo del deducible. En las etapas avanzadas de la vida, lo técnicamente recomendable es contratar deducibles altos para mantener las primas anuales en niveles asequibles, dado que estadísticamente un adulto mayor utiliza su seguro al menos una vez cada cinco años.
Sin embargo, al mantener a los hijos en la misma póliza que sus padres, se les obliga a compartir estas condiciones de riesgo.
González explica que al no separar las pólizas, se termina “arrastrando a los hijos con un deducible mayor”.
Esto es ineficiente porque, debido a la juventud y el bajo riesgo de siniestralidad de los hijos, la diferencia en la prima anual al bajarles el deducible en una póliza independiente suele ser mínima.
En términos prácticos, un hijo en una póliza separada podría tener un deducible mucho más bajo que le permita acceder a la cobertura ante eventos menores, mientras que en la póliza de los padres ese mismo evento quedaría por debajo del deducible y tendría que ser pagado íntegramente del bolsillo familiar.
Optimización del riesgo por rangos de edad
La lógica técnica detrás de esta recomendación se apoya en cómo las aseguradoras calculan sus costos. Las pólizas individuales y familiares operan con tarifas fijas basadas en la edad y el sexo de cada integrante.
La siniestralidad aumenta drásticamente con los años, lo que dispara el costo de las primas para los adultos mayores.
Al separar a los hijos —quienes comúnmente pueden ser dependientes económicos hasta los 25 años si son solteros— se permite que ellos gocen de los beneficios de su propio perfil de riesgo bajo.
"Te quedas tú con menor riesgo", señala González, al referirse a que cada miembro de la familia debe tener una configuración de seguro que haga sentido con su realidad biológica y financiera actual.
Evita irte a la quiebra por problemas complejos de salud: Las aseguradoras te ayudan a optimizar el gasto
Protección ante la inflación médica y el gasto de bolsillo
Esta estrategia de separación también actúa como una barrera contra el gasto de bolsillo, el cual es particularmente alto en México. Con una inflación médica que oscila entre el 13% y el 15% anual —duplicando o triplicando la inflación general— cada peso que la familia deba pagar por no alcanzar un deducible mal calculado es una pérdida patrimonial.
Si un hijo sufre un accidente o enfermedad menor, tener un deducible bajo en una póliza propia permite activar el pago directo de la aseguradora más rápido, evitando que la familia tenga que descapitalizarse para cubrir gastos que, en una póliza compartida con deducible alto (diseñada para los padres), no estarían cubiertos.
Garantías de renovación y estabilidad de largo plazo
Otro punto crucial que justifica esta separación es la estabilidad de largo plazo. Marco González recuerda que las pólizas individuales gozan por ley del derecho a la renovación vitalicia hasta los 99 años una vez contratadas.
Al separar a los hijos temprano, se les otorga la oportunidad de empezar a construir su propia antigüedad, un factor vital para eliminar periodos de espera en padecimientos futuros y asegurar su asegurabilidad independiente cuando dejen de ser dependientes de sus padres.
El "blindaje financiero" propuesto por el CEO de Seguros Franchini no se trata solo de tener cobertura, sino de cómo se distribuye el riesgo. Separar las pólizas permite que los padres mantengan su protección contra casos catastróficos con deducibles altos y redes hospitalarias eficientes, mientras que los hijos acceden a una protección más sensible y de menor costo, protegiendo así el ahorro líquido total de la familia ante cualquier eventualidad.
Fuente: MSN
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