Mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación de 0,2% en mayo, el rubro de seguros volvió a mostrar un comportamiento opuesto al de la mayoría de los bienes y servicios de la economía chilena, consolidando una tendencia a la baja que comenzó a observarse durante 2025.
De acuerdo con los antecedentes publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la división "Seguros" registró una variación mensual de -0,2% durante mayo, acumulando una caída de 3,5% en los primeros cinco meses del año y una disminución de 4,4% en doce meses.
El resultado contrasta con el comportamiento general de la inflación. En mayo, el IPC aumentó 0,2%, acumulando 2,8% en lo que va de 2026 y 3,9% en doce meses.
La evolución de los seguros también se diferencia de la observada en otras divisiones relevantes de la canasta, como transporte, que acumula un alza de 10,1% en doce meses; restaurantes y alojamiento, con 6,5%; educación, con 5,9%; y salud, con 5,6%.
Una tendencia que se viene consolidando
La caída registrada en mayo no constituye un hecho aislado. Por el contrario, confirma una trayectoria descendente que ha caracterizado al sector durante los últimos meses y que comenzó a hacerse visible durante 2025.
Desde una perspectiva económica, este comportamiento resulta particularmente llamativo, ya que históricamente los seguros han tendido a reflejar las presiones inflacionarias derivadas del aumento en los costos de reparación de vehículos, prestaciones médicas, materiales de construcción y otros servicios asociados a la actividad aseguradora.
Sin embargo, durante el último año el mercado ha mostrado una dinámica diferente.
Menor siniestralidad y ausencia de grandes catástrofes
Especialistas del sector atribuyen esta tendencia principalmente a una mejora en los indicadores de siniestralidad observados durante los últimos períodos y a la ausencia de eventos catastróficos de gran magnitud que hayan afectado significativamente a la industria.
A diferencia de otros momentos de la historia reciente, el mercado asegurador chileno no ha debido enfrentar durante los últimos años pérdidas extraordinarias derivadas de terremotos de gran magnitud u otros eventos catastróficos con un impacto masivo sobre las compañías.
Este escenario ha permitido una evolución más favorable de los resultados técnicos de diversas líneas de negocio, particularmente en seguros generales.
Cuando la frecuencia y severidad de los siniestros disminuyen, las aseguradoras cuentan con mayores márgenes para competir comercialmente y trasladar parte de esos beneficios a los asegurados mediante una moderación de tarifas o menores reajustes.
Competencia y eficiencia
A ello se suma una creciente competencia entre compañías en diversos segmentos del mercado, especialmente en seguros masivos como automóviles, hogar y otras coberturas patrimoniales.
La digitalización de procesos, la automatización de operaciones y el uso de herramientas avanzadas de análisis de datos también han contribuido a mejorar la eficiencia de las compañías, aunque especialistas coinciden en que estos factores tendrían un impacto menor respecto de la evolución de la siniestralidad.
En términos técnicos, los costos asociados a indemnizaciones suelen representar una proporción significativamente mayor que los gastos administrativos dentro de la estructura de costos de una aseguradora, por lo que una mejora en la experiencia de siniestros suele tener un efecto más relevante sobre las tarifas finales.
Un mercado que sigue creciendo
Lo interesante es que esta disminución de precios no se produce en un contexto de contracción del mercado.
Por el contrario, cifras de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) muestran que la industria aseguradora chilena continuó creciendo durante 2025, impulsada principalmente por los seguros de vida y por una recuperación de la actividad económica.
Esto sugiere que la caída observada en el IPC responde más bien a una combinación de mejores resultados técnicos y una intensa competencia comercial que a una reducción de la demanda por productos aseguradores.
¿Qué esperar para el resto del año?
La principal interrogante es si esta tendencia podrá mantenerse durante los próximos meses.
El mercado continúa enfrentando desafíos relevantes, como el encarecimiento de los vehículos equipados con tecnologías avanzadas, el aumento de los riesgos cibernéticos, la mayor exposición a eventos climáticos extremos y las crecientes exigencias regulatorias.
No obstante, mientras los niveles de siniestralidad permanezcan contenidos y no se produzcan eventos catastróficos de gran magnitud, el sector podría seguir mostrando una evolución de precios más moderada que la observada en otros componentes de la economía.
Por ahora, los datos de mayo confirman una realidad poco habitual: en un escenario donde la inflación sigue avanzando, aunque a un ritmo controlado, los seguros continúan siendo uno de los pocos componentes del IPC que muestran retrocesos sostenidos, consolidando una tendencia que ya se extiende por más de un año y que refleja el buen momento técnico que atraviesa buena parte de la industria aseguradora chilena.
Fuente: SeguroVisión
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