Según los expertos, tradicionalmente los presupuestos públicos y privados se asignan cuando el desastre ya ha ocurrido.
En Colombia, las alertas por sequías, escasez de energía y las olas de calor ya no son proyecciones a largo plazo.
Por lo anterior, directivos de la Z Zurich Foundation y Zurich Seguros presentaron un análisis sobre el impacto económico de la prevención, evidenciando los retos fiscales de sostenibilidad del modelo actual de atención post-desastre.
Según los expertos, tradicionalmente los presupuestos públicos y privados se asignan cuando el desastre ya ha ocurrido. Sin embargo, la filantropía corporativa global y el sector asegurador han impulsado métricas de prevención que podrían contribuir a aliviar la presión fiscal asociada a la atención de desastres.
“A nivel global, hemos demostrado que US$1 invertido en prevención puede ahorrar hasta US$5 en costos de recuperación asociados a desastres climáticos. Esta relación es un argumento contundente para que los tomadores de decisiones públicos y privados comprendan que no podemos seguir financiando la respuesta de emergencias si no protegemos la infraestructura y fortalecemos la resiliencia de las comunidades”, afirmó Gregory Renand, presidente de la Z Zurich Foundation.
Crisis energética y la realidad del riesgo
La conversación también aterrizó el debate global a la realidad colombiana, pues las sequías prolongadas, altas temperaturas y presión sobre el sistema energético empiezan a generar impactos directos sobre la productividad, la calidad de vida y las condiciones sociales en varias regiones del país.
Al respecto, Nicolás Marchant, CEO de Zurich Seguros Colombia, señaló que “muchas personas toman conciencia de la exposición al riesgo únicamente cuando ocurre una emergencia. Hoy vemos cómo la preocupación por un posible desabastecimiento energético empieza a instalarse en la agenda pública. Cuando las olas de calor se combinan con la falta de acceso a sistemas de refrigeración o aire acondicionado en las regiones más vulnerables, se generan riesgos sociales importantes”.
Entre las medidas, se incluye una contraprestación tributaria en energía.
El directivo agregó que en Colombia la penetración del seguro se mantiene alrededor del 3 %, lo que refleja las brechas de protección financiera frente a eventos extremos.
Así, otro de los puntos abordados fue la necesidad de fortalecer la articulación entre sector público, privado, filantrópico y comunidades para acelerar la implementación de medidas de adaptación climática en el país.
Finalmente, la organización también puso sobre la mesa el impacto emocional y social de la crisis climática sobre las nuevas generaciones.
“Se habla mucho de mitigación climática y transición energética, pero estas conversaciones también deben mantener a las personas en el centro. Hoy los jóvenes enfrentan crecientes preocupaciones sobre su futuro económico, laboral y ambiental, y eso tiene efectos directos sobre su bienestar y salud mental”, señaló Renand.
Fuente: Valor Analitik
Proveemos información Técnica y Financiera del Mercado Asegurador