Convertir los compromisos climáticos en proyectos capaces de atraer inversiones privadas fue el principal objetivo de los «Diálogos de liderazgo de la COP30 a la COP31: Ampliar la financiación y los seguros para lograr un impacto global», organizados en Londres por la Iniciativa Financiera del PNUMA (UNEP FI), en colaboración con la Confederación Nacional de Aseguradoras (CNseg), la Federación Brasileña de Bancos (Febraban) y la Asociación Brasileña de Entidades de los Mercados Financieros y de Capitales (ANBIMA).
El encuentro marcó el inicio de la transición entre la COP30, celebrada bajo la presidencia de Brasil, y la COP31, que tendrá lugar en Antalya, Turquía. A lo largo de cinco mesas redondas, representantes de gobiernos, bancos multilaterales, aseguradoras, inversores y organismos internacionales debatieron sobre mecanismos para ampliar la financiación climática y reducir los riesgos que aún dificultan la participación del capital privado.
La principal conclusión fue consensuada: los recursos financieros existen, pero es necesario estructurar proyectos, desarrollar instrumentos de mitigación de riesgos y crear entornos normativos capaces de ofrecer previsibilidad a los inversores.
Transformar los objetivos en inversiones
La primera mesa redonda reunió a representantes de la Global Financial Alliance for Net Zero (GFANZ), los Principios para la Inversión Responsable (PRI), IDB Invest, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y Garanti BBVA. En la inauguración, el director gerente y responsable global de Estrategia y Redes de GFANZ, Alex Michie, afirmó que la agenda climática entra en una nueva fase, centrada en la implementación. Según él, el reto ya no es definir compromisos, sino estructurar mecanismos capaces de canalizar el capital privado hacia proyectos de transición.
Los participantes abogaron por ampliar la financiación climática para los países en desarrollo hasta 1,3 billones de dólares al año y destacaron que la previsibilidad normativa, la seguridad jurídica y la estandarización de la información son factores esenciales para atraer a los inversores institucionales.
En representación del PRI, Tamsin Ballard subrayó que sigue existiendo una percepción de riesgo superior al riesgo real en los mercados emergentes, sobre todo debido a la falta de datos estandarizados sobre el rendimiento y la rentabilidad de los proyectos.
Por su parte, Hilen Meirovich, de IDB Invest, presentó la estrategia de la institución para estructurar proyectos a nivel local y atraer a inversores internacionales, además de la colaboración entre bancos multilaterales para estandarizar los criterios técnicos y reducir los costes de transacción.
La Plataforma Brasileña atrae la atención internacional
La experiencia brasileña fue presentada por el jefe del Departamento de Infraestructuras, Transición Energética y Cambio Climático del BNDES, Leonardo Pereira.
Según él, la Plataforma Brasileña de Inversiones (BIP), coordinada por el Ministerio de Hacienda, ya reúne aproximadamente 20 000 millones de dólares en proyectos, de los cuales se han contratado unos 4 000 millones de dólares.
El ejecutivo destacó además una operación sindicada de aproximadamente 1 mil millones de dólares destinada a la producción de combustible sostenible para la aviación (SAF) y un mecanismo de garantías desarrollado en colaboración con Febraban que permitió desbloquear aproximadamente 5 mil millones de dólares en financiación para pequeñas y medianas empresas afectadas por las inundaciones en Rio Grande do Sul.
Para Pereira, la expansión de la financiación mixta es fundamental para distribuir los riesgos entre inversores públicos y privados y ampliar la participación de los inversores institucionales.
Al concluir la mesa redonda, Alex Michie presentó un estudio elaborado por GFANZ en colaboración con British International Investment (BII) y Boston Consulting Group (BCG) sobre nuevos modelos de financiación mixta para proyectos climáticos.
La biodiversidad pasa a formar parte de la agenda financiera
En la ponencia principal de la primera jornada del encuentro, la secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), Astrid Schomaker, afirmó que no será posible limitar el calentamiento global sin detener la pérdida de biodiversidad.
Según ella, las soluciones basadas en la naturaleza pueden representar alrededor del 30 % de las medidas necesarias para hacer frente al cambio climático, pero reciben entre el 0,3 % y el 1 % de la financiación climática mundial.
Astrid destacó además que más de la mitad del Producto Interior Bruto mundial —unos 58 billones de dólares estadounidenses— depende directamente de los servicios que presta la naturaleza, lo que convierte la pérdida de biodiversidad en uno de los principales riesgos para la economía global.
Seguros, crédito e inversiones para el sector agroindustrial
La mesa redonda dedicada al sector agroindustrial abordó la integración entre seguros, crédito e inversiones como instrumentos para aumentar la resiliencia del sector ante los fenómenos climáticos extremos.
La directora de Sostenibilidad de CNseg, Cláudia Prates, destacó que el sector agroindustrial necesita aumentar su productividad al mismo tiempo que se enfrenta a sequías, inundaciones y olas de calor cada vez más frecuentes.
En representación de Allianz Brasil, Maurício Masferrer afirmó que el seguro rural ha dejado de limitarse a indemnizar por pérdidas para incorporar medidas de prevención. «Hoy en día no hablamos solo de transferencia de riesgo. Nuestro trabajo comienza mucho antes, identificando, midiendo y ayudando a reducir esos riesgos». Según él, la integración entre aseguradoras, bancos e inversores permitirá ampliar las soluciones capaces de fomentar las buenas prácticas medioambientales.
En nombre de BB Asset Management, Daphne Breyer afirmó que la gestora ya incorpora los riesgos climáticos en toda su cartera y defendió la creación de instrumentos que permitan financiar una agricultura con bajas emisiones de carbono sin comprometer la sostenibilidad económica del productor.
También participaron en la mesa redonda representantes de FinDev Canada y del AGRI3 Fund, que presentaron experiencias internacionales de financiación agrícola mediante garantías e instrumentos de mitigación de riesgos.
EcoInvest amplía la participación del capital privado
El programa EcoInvest Brasil se presentó como una de las principales iniciativas del Gobierno brasileño para ampliar las inversiones privadas en proyectos sostenibles.
Según el fiscal general adjunto de la Hacienda Nacional para Asuntos Fiscales y Financieros, Luiz Alcoforado, el programa ya alcanza un apalancamiento cercano a 1 por 6,5, lo que permite que cada real invertido por el Gobierno movilice otros 6,50 reales del sector privado.
«El papel del Gobierno no es sustituir al sector privado, sino crear las condiciones para que este invierta».
En representación de Itaú BBA, João Adrien informó de que el banco ya ha destinado aproximadamente 20 000 millones de reales a las líneas del programa, incluidos 4 000 millones de reales destinados a la recuperación de zonas degradadas.
Los seguros cobran protagonismo en la estructuración de los proyectos
La última mesa redonda reunió a representantes de BlackRock, BBVA, Guy Carpenter y el Australian Sustainable Finance Institute (ASFI).
Matt Kaczmarek, de BlackRock, afirmó que los inversores institucionales están ampliando su participación en la financiación de infraestructuras en los mercados emergentes.
En representación de Guy Carpenter Brasil, Pedro Farme d'Amoed resumió el papel del sector asegurador en la agenda climática. «Los seguros hacen que los proyectos sean financiables».
Según él, una modelización adecuada de los riesgos climáticos aumenta la previsibilidad para los inversores y amplía la capacidad de financiación.
La COP31 se centrará en la implementación
La clausura se centró en la COP31, que se celebrará en Antalya. Representantes de Australia y de la presidencia turca defendieron que la próxima conferencia concentre sus esfuerzos en la implementación de los compromisos asumidos en los últimos años.
Entre las iniciativas anunciadas se encuentra el «Bridge Mechanism», un mecanismo destinado a conectar proyectos gubernamentales con inversores mediante instrumentos de reparto de riesgos.
En representación del mercado asegurador turco, Burhan Kobal recordó que los terremotos de 2023 provocaron pérdidas económicas estimadas en 100 mil millones de dólares, de los cuales solo unos 6 mil millones estaban asegurados, y abogó por la ampliación de las colaboraciones público-privadas, los seguros paramétricos y los títulos de catástrofe.
Turquía anunció además la creación de la «Insurance House» durante la COP31, un espacio dedicado a facilitar el acercamiento entre aseguradoras, inversores, bancos multilaterales y responsables de la formulación de políticas públicas.
Al término del encuentro, la opinión predominante fue que la agenda climática internacional entra en una nueva etapa. Más allá de establecer nuevos objetivos, el reto pasa ahora a ser estructurar proyectos, reducir riesgos y ampliar la movilización de capital privado para acelerar la implementación de las soluciones necesarias para la transición hacia una economía resiliente y con bajas emisiones de carbono.
Fuente: Segs
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