Fuente: Portal Red Salud
En el marco de la discusión del Presupuesto 2027, la CIF alerta, a partir del Patient W.A.I.T. Indicator 2026, que los tiempos de acceso a medicamentos innovadores empeoran en Chile, con una espera 58% que la medición anterior, y que ninguna innovación oncológica aprobada en Estados Unidos y Europa entre 2024 y 2025 estaba disponible en el país a abril de 2026.
El tiempo de espera para obtener cobertura pública aumentó 58% respecto del informe W.A.I.T. 2025, el mayor incremento de la región.
Entre la aprobación global de una molécula y su cobertura efectiva en el sistema público chileno transcurren 85 meses —más de siete años—, frente a un promedio regional de 68 meses.
Si se considera solo el período posterior a la aprobación local, los pacientes esperan aun así 55 meses, equivalentes a cuatro años y siete meses.
171 terapias oncológicas innovadoras, el sistema público cubre solo el 10% y apenas el 1% tiene cobertura total. Ninguna aprobada en EE.UU. y Europa entre 2024 y 2025 estaba disponible en Chile a abril de 2026.
El gasto público en medicamentos innovadores representa 0,1% del PIB, frente a 0,44% en los países de la OCDE.
El 56% de las terapias innovadoras disponibles en Chile solo se obtiene por la vía privada.
Santiago, 29 de septiembre de 2026. Más de siete años: ese es el tiempo que tarda, en promedio, un medicamento innovador en obtener algún tipo de cobertura pública en Chile desde su aprobación internacional. Son 85 meses, muy por sobre los 68 meses del promedio regional, según el nuevo Patient W.A.I.T. Indicator, elaborado por la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (FIFARMA), de la cual la Cámara de la Innovación Farmacéutica (CIF Chile) es miembro, junto a la consultora internacional IQVIA.
La Dra. Francisca Rodríguez, gerenta de Innovación y Salud de la CIF, epidemióloga y experta en evaluación de evidencia, colaboró en la revisión del estudio y advierte que el país enfrenta una brecha de acceso que se profundiza y afecta las posibilidades de tratamiento de miles de pacientes. “La incorporación oportuna y bien evaluada de medicamentos innovadores genera retornos medibles para el sistema de salud y para la economía: reduce hospitalizaciones, procedimientos invasivos y licencias médicas, y recupera productividad laboral. La evidencia internacional y local es consistente”, recalca.
En cáncer, esta brecha es aún más crítica. De las 171 terapias oncológicas innovadoras analizadas por el estudio, el sistema público chileno entrega algún nivel de cobertura a solo 10% y apenas 1% cuenta con cobertura total, el más bajo de la región. A ello se suma que ninguno de los medicamentos de esta categoría autorizados en Estados Unidos y Europa entre 2024 y 2025 estaba disponible en Chile a abril de 2026.
Los resultados del W.A.I.T. 2026 aportan así una dimensión adicional a la discusión del Presupuesto 2027: no solo cuánto se destina a medicamentos, sino también qué resultados se obtienen con esos recursos y cómo se compara Chile con otros sistemas de salud. El país destina 0,1% del PIB a medicamentos innovadores, frente a 0,44% del promedio de la OCDE y 0,19% del promedio latinoamericano. Al mismo tiempo, el 56% de los medicamentos innovadores disponibles en Chile solo está cubierto por isapres o seguros complementarios, reflejando el peso que sigue teniendo el financiamiento privado en el acceso.
En esa línea, Mariela Formas, vicepresidenta ejecutiva de la CIF, llama a poner el foco en el valor que la inversión en salud genera para las personas y el sistema. “En un escenario fiscal estrecho, eficiencia no significa simplemente gastar menos. Significa obtener más valor por cada peso invertido. Cuando una parte importante de las terapias que ya existen permanece fuera de cobertura, la discusión presupuestaria debiera mirar el cuadro completo: resultados en salud, uso de la red, calidad de vida, licencias médicas y productividad son dimensiones de una misma ecuación económica y sanitaria”, precisa.
La CIF plantea que esta brecha responde a un problema estructural: la falta de una cobertura integral de medicamentos en Chile. Actualmente, el acceso se articula principalmente a través del GES, la Ley Ricarte Soto (LRS) y el programa de Drogas de Alto Costo (DAC), con distintas institucionalidades, presupuestos y criterios de evaluación.
Mariela Formas explica que esta fragmentación ha limitado la capacidad del sistema para responder al ritmo de la innovación biomédica y a las necesidades de los pacientes. A su juicio, avanzar requiere articular una mirada integral de las políticas de salud y su vínculo con el desarrollo del país: “Contar con una población más sana, con acceso a tratamientos oportunos y de vanguardia, no solo significa un ahorro relevante en el gasto en salud, sino también una mejor calidad de vida y la posibilidad de realizar aportes relevantes al progreso y expansión económica nacional”, concluye.
Fuente: Portal Red Salud
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