En México, la protección financiera de las mujeres sigue siendo una deuda pendiente. A pesar de que enfrentan mayores riesgos económicos —como brechas salariales, trabajos informales y cargas de cuidado no remuneradas—, solo una minoría cuenta con seguros que respalden su salud, patrimonio o vida.
Datos de Inegi y la Condusef revelan que menos del 30% de las mujeres tiene algún tipo de seguro, frente a una creciente exposición a enfermedades, accidentes o pérdida de ingresos.
La situación se agrava por el desconocimiento: muchas mujeres no identifican qué seguros necesitan ni detectan señales de vulnerabilidad como falta de ahorro, dependencia económica o ausencia de cobertura médica privada.
En 2026, el gasto promedio anual en seguros personales para mujeres que sí cuentan con ellos oscila entre 6 mil y 18 mil pesos, dependiendo del tipo de cobertura, según datos del sector asegurador mexicano. Sin embargo, para la mayoría, este gasto se percibe como prescindible hasta que ocurre una emergencia.
El problema no solo es financiero, también es social. La falta de seguros incrementa la probabilidad de endeudamiento, abandono de tratamientos médicos o pérdida total del patrimonio ante imprevistos.
Especialistas advierten que no contar con protección es hoy uno de los principales factores de vulnerabilidad económica femenina en el país.
Fuente: Al Diálogo
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