El fraude informático, que representa el 68.8% de los delitos cibernéticos según la PNP, y la automatización excesiva han deteriorado la relación con los clientes.
La industria aseguradora peruana enfrenta una paradoja. Aunque desembolsa más de 26 millones de soles diarios en siniestros, la penetración del seguro permanece estancada en 2.04% del PBI, según la Asociación Peruana de Empresas de Seguros (APESEG).
El diagnóstico de la multinacional Covisian apunta a un “impuesto a la desconfianza” alimentado por el fraude informático, que representa el 68.8% de los delitos cibernéticos en el país, de acuerdo con estadísticas de la Policía Nacional del Perú (PNP).
El reto de los seguros en el Perú
La transición digital priorizó la reducción de costos operativos sobre la experiencia del usuario. Datos de Ipsos Perú revelan que las entidades que migraron a modelos de atención totalmente automatizados registran un 14% de incremento en la tasa de abandono.
La incapacidad de los algoritmos para gestionar incidentes de alta sensibilidad emocional deteriora el valor de vida del cliente (LTV) y convierte la eficiencia proyectada en pérdida de activos relacionales.
Ante este escenario, el sector empieza a reestructurar sus procesos. Covisian impulsa un modelo híbrido donde el talento especializado mantiene el control de la conversación y la inteligencia artificial actúa como soporte.
Este esquema permite que los profesionales de experiencia de cliente gestionen múltiples siniestros simultáneamente y decidan cuándo intervenir directamente. El resultado es una reducción estratégica de los tiempos de atención (AHT) y un aumento en la fidelización (CX) que mitiga el elevado costo de adquisición de clientes (CAC).
Regulación y sostenibilidad
La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) respalda este enfoque. Con un 77% de aprobación de la élite empresarial, la institución exige protocolos que garanticen transparencia y conducta de mercado humana.
Hacia finales de 2026, la sostenibilidad del negocio no dependerá de quién tenga el sistema más rápido, sino de quién logre humanizar el dato y blindar la credibilidad ante el asegurado peruano.
La industria aseguradora se encuentra en un punto de inflexión. La tecnología ya no puede ser vista como una barrera, sino como una herramienta para recuperar confianza y transformar la relación con el cliente.
Fuente: Stake Holders
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